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2 de diciembre de 2013

Los sistemas de certificación ambiental


Sistemas de certificación ambientalComo la demanda social exigía una respuesta en forma de certificado claramente identificable por parte del usuario, por todos lados se ha ido avanzando en procedimientos más o menos objetivables y adaptados a la información disponible en cada momento. Hoy son muchos los sistemas de certificación ambiental de los edificios que existen en el mundo. Unos se apoyan en unos checklist de valoración de los elementos más importantes que forman parte del edificio (LEED o BREEAM), otros se plantean el análisis y la ponderación de indicadores de impacto (SBTool o VERDE), y otros utilizan “ecopuntos” relacionados con los impactos de cada componente (HQE o CASBEE). Todos estos sistemas tienen sus calidades y carencias y, si bien permiten establecer una clara jerarquía entre los edificios evaluados con el método, no permiten la comparación entre los diferentes métodos, ya que parten de premisas y valores sensiblemente diferentes.
A lo largo de los últimos quince años, se ha planteado la internacionalización de algunos métodos. En general, la idea es partir del modelo base, en cuanto a la estructura del sistema y a los parámetros de evaluación, para adaptarlo a las particularidades y realidad de cada país en la medida de lo posible. En la actualidad, los métodos más presentes en el ámbito internacional son el BREEAM británico, el LEED norteamericano y el GBTool de origen canadiense, internacionalizado por iiSBE. También se ha creado la plataforma SBAlliance, por el CSTB francés (HQE) y el BRE británico (BREEAM), con el objetivo de actuar de aglutinador a nivel europeo, homogenizando planteamientos y haciendo comparables los distintos sistemas de certificación ambiental.

Uno de los primeros referentes como método para la certificación de los edificios es el BREEAM, creado a inicios de los años 90 por el BRE con el objetivo de establecer unos parámetros que permitieran la evaluación de los proyectos presentados a un premio para edificios sostenibles. A BREEAM lo siguieron Toolkid y finalmente la herramienta informática Envest, recogiendo la larga experiencia del BRE. Todas han sido herramientas de gran utilidad para los proyectistas en la mejora ambiental de los edificios de Gran Bretaña y de los países de su influencia. Sus parámetros de referencia y los criterios de evaluación se centran en:

  • Energía
  • Transporte
  • Polución
  • Materiales
  • Agua
  • Uso del territorio y ecología
  • Salud y confort
  • Gestión. 

Sobre cada uno de estos aspectos se obtienen unos créditos debidamente ponderados, y en función de la puntuación lograda se clasifican en: aceptable, bueno, muy bueno o excelente.

Francia se planteó su modelo, inicialmente para los edificios de la administración, y a finales de los 90 lanzó el HQE, procedimiento operativo para todas las tipologías de edificios, que se basa en un formulario de evaluación de la calidad medioambiental identificada en 14 objetivos que permiten un análisis global y operacional. Planteada inicialmente como herramienta de ayuda en fase de proyecto para promotores y proyectistas, se ha convertido en la herramienta de evaluación francesa para todo tipo de edificios. Los 14 objetivos se organizan en cuatro líneas de acción:

  • Econconstrucción (entorno, técnicas y materiales, y proceso e ejecución)
  • Ecogestión (energía, agua, residuos y mantenimiento)
  • Confort (higrotérmico, acústico, visual y olfativo)
  • Salud (Calidad de espacios interiores, aire y agua)

sistemas de certificación ambiental
Con gran presencia internacional hallamos el SBTool. Creado en Canadá en 1996, en el año 2000 empezó a implantarse en España bajo el nombre VERDE. Se trata de una de las pocas herramientas que permite un análisis objetivo de los impactos ambientales globales y locales a lo largo de todo el ciclo de vida del edificio. VERDE se ha adaptado a la realidad y a la normativa local, y su análisis se basa en criterios de sostenibilidad agrupados en:

Elección del sitio
Planteamiento y proyecto
Energía y atmósfera
Agua potable
Materiales
Calidad ambiental interior
Calidad del servicio
Aspectos sociales y económicos.

Por otro lado, los impactos ambientales medidos son: cambio climático; incremento de rayos UV; pérdida de vida acuática; pérdida de fertilidad; agotamiento de recursos no renovables; degradación del suelo y agua; confort; salud e higiene; y socioeconómicos. El resultado final se muestra en forma de 1 a 5 hojas, donde 0 es el valor de referencia que corresponde al cumplimiento de la normativa vigente, 3 es la incorporación de buenas prácticas y 5 corresponde a la mejor práctica actual posible con costos razonables.

Por otro lado, el sistema norteamericano LEED se creó en 1994 y empezó la internacionalización en 1998 con una fuerte presencia actual en muchos países, sobre todo en grandes edificios terciarios. Esta certificación plantea el análisis sobre cinco áreas debidamente ponderadas: planeamiento; gestión del agua; energía y atmósfera; materiales y recursos, y calidad del aire interior. La suma total de créditos que se obtienen determinan el nivel de certificación:

Certified, Silver, Gold y Platinum. A diferencia de otros sistemas, la adaptación a la realidad local de LEED es mínima y utiliza como parámetros de referencia los estándares norteamericanos.

Como hemos comentado, además de los cuatro sistemas descritos, hay muchos más a nuestro alcance y otros que se están desarrollando o internacionalizando. Como estamos hablando en todos los casos de sistemas voluntarios, el que sea capaz de lograr una mayor credibilidad y prestigio en el sector será el que tome una mayor cuota de mercado y se acabe imponiendo como referente. Otro aspecto importante es la tipología de edificios que recoge cada sistema, residencial, comercial, oficinas, etc. y si también es capaz de evaluar su rehabilitación y uso. En estos últimos aspectos, BREEAM se ha mostrado como la herramienta más ágil y adaptable a las demandas de los usuarios.

Las administraciones públicas deberían tomar un papel activo en este asunto y evitar una gran proliferación de sistemas que, si bien pueden ser rigurosos internamente, su comparación es hoy por hoy inviable y nos puede conducir, por la falta de regulación, a una competencia entre certificados que evalúen cuestiones distintas y que no servirán para ofrecer una información homogénea y transparente a sus usuarios.

Por cortesía de www.alkidia.es

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